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EQUIFERIA EN LA CIUDAD DE PARANÁ

 Sistematización de una experiencia de economía popular solidaria 

 ICECoR - Fundación Ebert- 2005

 

Autora: Lic. Silva, Maria Luz

marialuzsilva@hotmail.com

 

 El presente documento se propone reflejar las primeras reflexiones efectuadas desde ICECoR sobre el proceso realizado a partir de la puesta en práctica del Programa EquiFeria Paraná.

 Consideramos que el análisis de este recorrido debe ser una mirada conciente y crítica sobre nuestras propias prácticas y sobre la situación contextual en las que éstas tuvieron lugar, ya que los resultados que hoy podemos observar están atravesados por estas dos dimensiones.

 Estas consideraciones están basadas en una idea fundante de nuestra institución: entender a los Microproductores como actores centrales, y como artífices de su propio crecimiento y consolidación; como así también, en la convicción de su papel central en la posibilitación del desarrollo local y regional.

 Creemos que es importante poder transmitir las experiencias vividas en este camino transcurrido, camino que ha conocido de tropiezos y de pasos hacia delante, principalmente para aportar a la construcción de propuestas que apunten a lo colectivo y a la solidaridad como alternativas al individualismo y a la cultura del “sálvese quien pueda”.

 Hoy, nos encontramos en este rumbo, con una marcha sin pausa, aunque no libre de dificultades, y mantenemos la pretensión de consolidarla conjuntamente con quienes se animen a apostar a esto con sus ideas y su trabajo.

 

1. INTRODUCCIÓN

         El presente trabajo tiene por objetivo general señalar las características más sobresalientes del proceso de conformación de EquiFeria Paraná. También se busca plasmar cómo fue posible su consolidación, y cuál es del momento que está viviendo en la actualidad.

         Se trata de una primera sistematización de la experiencia, pensada para trazar algunos lineamientos-eje que faciliten la ejecución de una futura investigación más extensa en la que se pueda profundizar sobre los datos construidos en este acercamiento a la problemática.

Nuestra propuesta tiene la particularidad de no pretender dar explicaciones sobre los hechos que cierren la posibilidad de seguir pensando y pensándonos en ellos. Más bien, queremos dejar planteadas preguntas y algunas claves que nos posibiliten interpretarlos reflexivamente.

Para la construcción de estas hipótesis o claves interpretativas, decidimos centrar el análisis en dos dimensiones  de la problemática:

-Los Microproductores. Tanto a nivel individual, como a nivel grupal, como participantes de EquiFeria

-El contexto espacial concreto donde tiene lugar EquiFeria: la Feria de Calle Salta y Nogoyá.

 Además, el documento contiene una breve reseña institucional, con el fin de explicitar los fundamentos y principios que sostienen las modalidades y estrategias de trabajo ejecutadas; y una explicación de los programas y acciones hasta ahora llevados a cabo.

 Como herramientas investigativas para la elaboración de este escrito, fueron privilegiadas las entrevistas a informantes clave, las observaciones del curso BPM y de la Feria de calle Salta y Nogoyá, como así también el análisis de material de circulación interna de ICECoR y de fuentes secundarias.

 

2. CONTEXTUALIZACIÓN INSTITUCIONAL

         ICECoR es una institución que presta servicios a la producción, comercialización y consumo de productos naturales y artesanales; específicamente, a iniciativas basadas en criterios de equidad, solidaridad y respeto por el medio ambiente.

Nace de la necesidad de apoyar canales de comercialización al servicio de las economías y grupos sociales menos favorecidos y estructuralmente más débiles.

        Para poder llegar a esto debimos realizar un diagnóstico de qué ha ido sucediendo en estos últimos años en nuestro país, en términos de consecuencias sociales y económicas de la globalización. Nos referimos a las consecuencias humanas que ha tenido este proceso, en especial, a partir de las políticas neoliberales introducidas en la economía argentina en los últimos doce años.

       Hace tiempo, el desempleo se podía llegar a presentar como un dato que estaba por fuera de la normalidad. Las personas que no se incorporaban al proceso de producción, debían ser asistidas para lograr su inclusión en la sociedad. Para este fin se construyeron y desplegaron, según cada momento histórico, políticas tendientes a ello (por ejemplo, a partir de la educación). Éstas eran políticas de tipo inclusivas, que incorporaban y adaptaban a los sujetos a un proceso de desarrollo industrial creciente, demandador de mano de obra.

En las últimas décadas se ha producido todo lo contrario. En todo caso, en lugar de ser demandador e inclusivo, el sistema se a convertido en expulsor y excluyente de un sector muy grande de la sociedad, con lo cual, el desempleo y la informalidad, de ser la excepción pasaron a ser la norma. Como elemento compensador, o como forma de amortiguar el impacto de esas transformaciones producidas en el mercado laboral, empezaron a desarrollarse otras modalidades de incorporar a las personas al consumo y a la vida ciudadana, planificando, impulsando y favoreciendo el desarrollo de microemprendimientos.

Es posible visualizar, entonces, que muchas políticas sociales fueron implementadas en este sentido. Además  muchas ONGs comenzaron a proponer el apoyo a microemprendimientos para mejorar la calidad productiva interna, fortalecer las formas organizativas de los emprendedores y resolver algunos problemas de acceso al crédito y a la capacitación. Pese a esto, prácticamente desde ninguna de estas organizaciones, ni tampoco desde los programas del Estado, se estaba pensando en cómo resolver problemas de comercialización.

En este contexto, nuestro servicio parte, en primer lugar, de la base de que no se puede confiar todo a la actuación normal de las fuerzas del mercado, cuya incapacidad como mecanismo de redistribución equitativa ha sido ampliamente demostrado a lo largo de la historia.

Por otro lado, parte también del reconocimiento de una realidad en la escena económica nacional, de grupos menos favorecidos que necesitan de consideración diferenciada y preferente para poder desarrollarse.

Por ello, como aporte a la superación de esa realidad se pone de manifiesto la necesidad de un nuevo esquema en las relaciones comerciales que se encaminen hacia un sistema más equitativo. Este debe incluir una verdadera acción compensadora de condiciones comerciales y financieras que favorezcan la participación de esos sectores, que les brinde nuevas posibilidades de alcanzar un verdadero desarrollo humano y sostenible.

En este terreno las innumerables experiencias asociativas, representan una potencialidad de generar acciones concretas que enfrente los principales desafíos que esta necesidad demanda. Así, para posibilitar la consolidación de esas experiencias prácticas, como un actor activo en cuanto sector socio-económico en la construcción de un campo más amplio, el de la economía social, es necesario desarrollar acciones que ayuden a quebrar los preconceptos que hoy dificultan establecer un diálogo, tanto con entidades similares como con las entidades del creciente campo constituido por empresas que no eluden su responsabilidad con los problemas sociales.

En este marco de situación, ICECoR desarrolla alternativas a las tradicionales formas de comercialización, donde los sectores menos favorecidos tienen preferencia. Así mismo, también busca introducir contenidos éticos en las prácticas comerciales fomentando la construcción de articulaciones entre los diversos actores que recorren los espacios de la socioeconomía solidaria y del tercer sector.

Nuestra actividad está dirigida a los productores, redes de comercialización, consumidores, organizaciones solidarias y no gubernamentales de desarrollo.

ICECoR, apoya las experiencias de economía solidaria y las actividades de los pequeños productores –agricultores y artesanos- que necesitan de propuestas concretas en el campo de las acciones prácticas, a la vez que constituye un espacio de reflexión tendiente a cimentar y expandir las experiencias.

 

2.1 ¿De qué hablamos cuando hablamos de Comercio Equitativo y de Consumo Responsable?

 Los principios fundantes de ICECoR han sido ya ampliamente discutidos y elaborados en los últimos años por diferentes personas e instituciones, como así  también por nosotros mismos. Existe a nivel mundial un bagaje conceptual relacionado al Comercio Justo, que se basa en una serie de acuerdos básicos sobre sus ideas centrales.

No obstante esto, nosotros pensamos que dentro de estas producciones existen ciertos matices y diferencias, dados por perspectivas y experiencias particulares. Por ello, desde nuestra institución tenemos la necesidad de explicitar el marco conceptual desde el que abordamos la problemática.

Consideramos el Comercio Equitativo como una forma de comercialización cuya misión última es la promoción de un desarrollo ecológicamente sustentable basado en la equidad social, la protección medioambiental y la seguridad económica.  Ello se logra facilitando un mejor acceso de los productores al mercado como de los consumidores al conocimiento de los procesos de producción y elaboración, para ejercer su derecho a un consumo responsable.

        También creemos que nuestro particular lugar en el mundo, en el Tercer Mundo, nos conduce a una nueva perspectiva: la de la necesidad del desarrollo local. La idea es trabajar con los mismos criterios del Comercio Justo, pero focalizando el esfuerzo  en los mercados local y regional.

En cuanto al consumo, consideramos que es una función económica que desempeña un papel determinante en la economía en su conjunto. Efectivamente, la economía está en una posición de profunda dependencia del comportamiento de los consumidores.  Entonces, entendemos el Consumo Responsable como la aceptación de que el consumo que realizamos, dentro de la medida de nuestras posibilidades,  es una decisión política. Todos, al consumir, estamos ejerciendo una parte de poder dentro de la sociedad. Por lo tanto el esfuerzo que proponemos hacer es reapropiarnos de nuestra voluntad de decisión y revalorizar el poder que tenemos entre manos. La manera de pensarlo en la práctica es que todos al consumir estamos eligiendo, y en ese acto podemos privilegiar comprar a una cooperativa de trabajadoras o a una industria que no pertenece al campo de la economía social, sino que es una sociedad anónima o una multinacional.

Actualmente, podemos diferenciar tres tipos de consumo: el “consumo compulsivo”, el “consumo alienado” y el “consumo responsable”.

El “consumo compulsivo” es practicado por los grupos de personas que no tiene opción de compra en relación a una evaluación de los productos, por una necesidad primaria de maximización del salario. El “consumo alienado” es el que se produce a partir de las necesidades creadas por publicidades y los medios de comunicación, en el que se privilegia más el valor de un objeto que la vida de una persona. El Consumo Responsable es esta manera de tener información sobre los productores, sobre el proceso realizado y sobre la estructura de precios; que valoriza productos elaborados artesanalmente, que genera puestos de empleo, que preserva el medio ambiente y que genera riquezas en la comunidad.

Una premisa importante que sostenemos desde ICECoR propone que con la práctica del Comercio Justo, se da un proceso de emergencia de dos nuevos sujetos sociales: el “productor responsable” y el “consumidor responsable”.

Si acordamos que cuando le ofrecemos a una persona información sobre la estructura de precios, la modalidad de producción y el origen social del producto, y esta la acepta, estamos construyendo un consumidor responsable; esto se debe a que este sujeto comienza a actuar en función de una serie de valores sociales nuevos para él. Un proceso similar ocurre cuando un productor toma la decisión  conciente de adoptar los principios antes mencionados y decide ponerlos en práctica en su labor productiva.

En fin, entendemos el Comercio Equitativo - Consumo Responsable básicamente como una practica conjunta, que promueve cambios culturales, sociales y productivos. Por lo tanto, no sólo actúa sobre las transacciones comerciales, sino también sobre los hábitos de producción y consumo de los ciudadanos, impulsando valores tales como la responsabilidad y la solidaridad.

Todo esto está enmarcado en la Economía Social Solidaria, una economía que se piensa más en términos de valores que en términos de revalorización del capital; es un cambio cultural que implica una  transformación interna fuerte; no es una simple receta para aplicar, porque aparecen resabios de la antigua manera de trabajar, con la que privilegiamos la salvación individual en detrimento del grupo. Consideramos que la manera de pensar esta racionalidad de corto plazo y de lo inmediato ha sido producto de la manera en que se han establecido las relaciones a nivel del mercado laboral, en las que hoy parece natural que el enfrentamiento de todos contra todos, en lugar del trabajo colectivo.

 

2.2 Principios institucionales:

·         Compromiso con el comercio justo, procurando el bienestar social, económico y ambiental de los productores.

·         Transparencia y ética en las transacciones comerciales.

·         Condiciones de trabajo dignas e igualdad de oportunidades – antidiscriminatorias

·         Promoción de una mejor calidad de vida y sustentabilidad ecológica.

·         Promoción de productos no perjudiciales para el medio ambiente.

·         Promoción de productos no perjudiciales para el medio ambiente.

·         Respeto por la identidad cultural.

·         Educación, promoción y defensa de los productores y consumidores, informándolos sobre el injusto orden económico mundial y la pobreza de los productores.       

La acción de ICECoR no se limita a lo meramente comercial, pues la misión última y el principal desafío, es la promoción de un desarrollo sustentable basado en la igualdad social, la protección medioambiental y la seguridad económica mediante la consolidación de una red de seguridad social solidaria.

 

  2.3 Objetivos Generales:

·         Estimular un cambio en las estructuras comerciales injustas.

·         Dar un trato preferencial a los más desfavorecidos, estableciendo un sistema de preferencias para que los grupos de productores alcancen el nivel necesario para competir en el mercado en igualdad de condiciones. 

·         Desarrollar mecanismos que garanticen un precio para los productos y una remuneración digna para los productores.

·         Incentivar la diversificación, la transformación y el acceso directo de los pequeños productores a otros mercados.

·         Promover la colaboración entre productores y compradores para superar los obstáculos que perjudican a los más desfavorecidos, contemplando las necesidades de información del consumidor y el reconocimiento de la corresponsabilidad productor-consumidor.

·         Promover condiciones laborales dignas.

·         Apoyar sistemas de producción sostenibles ecológicamente.

·         Promover la igualdad de género (hombre – mujer).

·         Desarrollar condiciones que aseguren una distribución equitativa de los ingresos generados por la comercialización de productos naturales y artesanales.

·          Impulsar la equidad en las transacciones comerciales, a través de la transparencia en la información de los agentes intervinientes en el proceso de comercialización.

 

       3. INICIATIVA ESTRATÉGICA: RED DE FERIAS “EQUIFERIA”

3.1 Introducción 

Actualmente, son cada vez más numerosos los microemprendimientos productivos familiares, llevados adelante por minifundistas o en unidades domésticas urbanas; destinadas a la elaboración de bienes y a la prestación de servicios. Estas pequeñas unidades productivas emergen con el objeto de incrementar los ingresos del grupo familiar; como respuesta al desempleo producido por las transformaciones en la estructura del mercado de trabajo.

En muchas oportunidades estos emprendimientos fracasan. Aquellas experiencias que sobreviven, lo hacen a pesar de grandes dificultades, recibiendo por lo general bajos valores en su producción, debido a la falta de capacitación y no acceso al créditos para la compra de insumos, y las dificultades de comercialización, derivadas de su situación de informalidad.

No obstante, la experiencia indica que gracias al consumo local y mediante formas directas de comercialización, los microemprendimientos aumentan sus posibilidades de obtener una mayor renta, y por lo tanto crecen también las chances de sobrevivencia para sus actividades; a pesar de llegar a un reducido número de consumidores.

Por lo general, los programas de financiamiento y los planes de capacitación, están destinados a los aspectos técnicos del proceso productivo y al gerenciamiento de los microemprendimentos; pero no a desarrollar canales de comercialización alternativos. 

Ante este complejo escenario, nuestra institución decidió poner en funcionamiento en la ciudad de Paraná (E.R.), una modalidad de comerciar diferenciada, destinada a este sector  económico, a la que denominamos EquiFerias (EF).

EquiFeria (EF) es un programa destinado a recrear el mercado local, posibilitando que se encuentren la oferta y la demanda, integrando de forma creativa el campo y la ciudad, impulsando la recuperación del espacio público, ampliando las posibilidades de comercialización mediante venta directa, eliminando intermediarios innecesarios y agregando valor a los productos.

Para que esto sea posible es necesario, entre otras cosas, establecer alianzas con diversos sectores de la sociedad dispuestos a defender una economía regional, recuperando nuestras tradiciones alimentarias y artesanales.

Estas alianzas serán efectivas y sustentables, si los productores y consumidores acuerdan reglas de procedimientos, tanto técnicos como sociales, para los productos que son ofrecidos y consumidos.

 

3.2 Definición

EquiFeria (EF)  es una modalidad cultural de compra y venta al por menor, de alimentos y manufacturas; donde los asociados actúan en forma  autogestionaria, respetando los acuerdos de Comercio Justo y Consumo Ético que nuestra institución propone.

Esta metodología social, impulsa la recuperación del espacio público, a la vez que permite ampliar las posibilidades de comercialización; mediante sistemas de venta directa, como son las ferias, adicionando valor agregado, calidad ambiental e informado a los consumidores mediante campañas publicitarias y alianzas con diversos sectores de la sociedad, dispuestos a defender una economía regional, recuperadora de nuestras tradiciones alimentarias y artesanales y a la vez  fortalecer mecanismos de comercio justo y  consumo responsable.

 

3.3 Objetivos Generales

·   Fomentar en la opinión pública, otros conceptos de nutrición, salud y producción de bienes artesanales y alimentarios.

·  Consolidar en el individuo urbano y rural, nuevas prácticas de asociativismo e integración ambiental.

·  Posibilitar, tanto al consumidor urbano, como al productor organizado, el rescate de sus derechos ciudadanos; como agentes de este proceso de interacción cultural y comercial, directo y sin intermediación.

·  Propiciar espacios públicos, que privilegien actividades de compra y venta, que posibiliten la conservación y desarrollo de estas actividades productivas.

·  Privilegiar la cooperación con la sociedad civil organizada, en el sentido de que esta implemente y coordine estos principios, en colaboración con los órganos públicos correspondientes.

·  Recuperar el mercado local como construcción social, impulsando en los micro-emprendimientos, la introducción de productos de origen ecológico, reconvirtiendo antiguas practicas de fabricación y compra de insumos.

 

3.4 Objetivos Particulares

·  Aumentar los ingresos familiares de los pequeños emprendedores, mediante el acceso a espacios, donde la oferta de sus productos, sean directos al consumidor.

·  Capacitar y proveer a los Feriantes de instrumentos técnicos y legales, que impulsen su integración en la economía formal y el desarrollo integral.

·  Impulsar las transformaciones necesarias para el funcionamiento de las Ferias, teniendo en cuenta principalmente la realidad de los micro-emprendedores.

 

3.5 Servicios de EquiFeria

·  Capacitación en Economía Social y Asociativismo: brindar elementos teóricos y prácticos en  economía social y solidaria a través del asociativismo, formación de cooperativas, mutuales, redes, etc.

·   Formulación y evaluación de una Micro-Empresa: proveer de conocimientos teóricos-prácticos, en su administración, gestión y evaluación técnica.

·  Línea de Micro–Créditos: acceso a créditos sin garantía y tasas subsidiadas, para el desarrollo y sustentabilidad del microemprendimiento.

·  Sub-Programa Buenas Practicas, en la Manipulación de Alimentos: proporcionar a los  microemprendedores, conocimientos teóricos y prácticos, necesarios para realizar un manejo seguro de los alimentos e implementar  pautas de actuación preventiva, en materia de higiene y seguridad alimentaria.

·  Articulación con otras organizaciones: promover la interacción  con otras  instituciones interesadas en el comercio justo, la defensa del consumidor, la promoción del desarrollo local y el medio ambiente; a los efectos de incentivar el consumo responsable.

·  Publicidad y difusión de las ferias: promoción de las EquiFerias, en medios locales de difusión, listas de correo electrónico y pagina web.

·   Promover mecanismos de certificación social: avalar los productos elaborados por pequeños productores familiares, ajustándose a los principios de un comercio justo.

·   Certificación Técnica:  garantizar que los productos son naturales y artesanales, que no contienen conservantes ni otros elementos químicos (colorantes, etc.) que en un alto porcentaje, sus insumos provienen de otros productores de la región,  que también respetan dichas características.

·   Red de Ferias EF: actuación en red regional 

 

3.6 Características distintivas de las EquiFerias

        El programa EquiFeria presenta una serie de pautas coherentes con nuestra propuesta de trabajo, que deben cumplirse para ser consideradas como tales y para que sean sostenibles en el tiempo. Estas condiciones son esenciales para ICECoR, pero deben ser consideradas y actualizadas en cada caso particular, teniendo en cuenta las características (económicas, culturales y políticas) que cada contexto presente.

 Dentro de la línea de trabajo de ICECoR destacamos los siguientes ejes que atender: dónde, con quiénes y de qué forma se instaura una EquiFeria.

 Una EquiFeria debe realizarse preferentemente en espacios públicos,  previamente acordados para tal fin con quienes van a formar parte de la misma. Privilegiamos “lo público” por dos causas. Primero, como estrategia comercial, porque creemos que es el lugar propicio para el encuentro directo de productores y consumidores. Segundo, porque apostamos a la reapropiación y revalorización de tales espacios como “lugares de encuentro”, como espacios que nos pertenecen a todos los ciudadanos y a los cuales les podemos otorgar un nuevo sentido social.

 Podrán ser integrantes de las EquiFerias, en forma exclusiva, los microemprendedores de productos alimenticios y artesanales, que cumplan los requisitos de calidad y experiencia que su trabajo les exija. También es fundamental que estén dispuestos a trabajar colectivamente asumiendo los riesgos que esto implique.

 Todas las decisiones que se tomen tendrán que ser discutidas y acordadas por los asociados titulares, en una Comisión Interna de EquiFeria; que recibirá todas las iniciativas y coordinará el tratamiento de las mismas, fiscalizando el cumplimiento de las resoluciones acordadas.

 En cuanto a la comercialización de los productos, consideramos de suma importancia el respeto del principio, “igual productos igual precio”; el precio final de los productos deberá estar transparentado y en conocimiento de la Comisión Interna de EquiFeria. Además, los mismos deberán ser comercializados por el productor (Asociado titular), o alguien que él autorice debidamente. Todos los productos tendrán la Certificación Social y Técnica, la cual atestigua que  han sido producidos de acuerdo a un código de prácticas consensuadas, entre los Asociados  e  ICECoR.

 Cada experiencia se adherirá a una red nacional de EquiFeria (EF), a efectos de promover un intercambio de experiencias y productos. Nuestro propósito es comenzar a tejer lazos sociales y comerciales más amplios que los locales o regionales.

 

3.7 Estrategia de Organización de una EquiFeria  

         Para poder implementar una EquiFeria con seriedad y positiva en sus resultados, ICECoR ha formulado algunos pasos a seguir. A continuación señalamos brevemente aquellos que consideramos imprescindibles para llevar la experiencia a cabo y para lograr su sustentabilidad:

·         Detección e invitación de Microproductores, con el objetivo de integrar  EquiFeria. Los mismos deberán cumplir las premisas básicas del Comercio Justo. La institución aportará el marco conceptual desde el que actúa, como así también una programática posible a seguir, debiéndose discutir y consensuar conjuntamente y en profundidad ambas cosas.

·         Reunión con los potenciales integrantes de  EquiFeria (EF); para establecer acuerdos sobre las características, modos, periodicidad, logística e infraestructura, comisiones, certificación social y técnicas, relaciones institucionales, y todas aquellas acciones que la práctica aconseje. 

·         Estudio del mercado Local, (Precios de Venta, calidades, etc).

·         Definición del lugar donde se realizará la EquiFeria  (EF).

·         Difusión de la realización de la EquiFeria (EF) en diferentes tipos de medios de comunicación, tales como radio, tv y diarios.

·         Entrevista con Autoridades Municipales y publicas a fin de solicitar apoyo.

·         Contacto con instituciones locales, con el objeto de establecer alianzas estratégicas; Centro Comercial, instituciones defensoras de consumidores, ecologistas, naturistas, médicos, terapistas alternativos, consumidores y otras instituciones representativas.

 

       4. EXPERIENCIA DE EQUIFERIA EN LA CIUDAD DE PARANÁ

       El propósito de este apartado es poder comunicar nuestra experiencia en la ciudad de Paraná, ubicada en la Provincia de Entre Ríos. La misma tuvo como eje central la recuperación y puesta en valor de la feria interna ubicada en las calles Salta y Nogoyá, destinada a microemprendedores, articulados en torno a los principios del Comercio Justo y el Consumo Responsable.

        En este camino muchas veces nos encontramos con conflictos y trabas, propias y ajenas, pero también hemos recogido frutos que queremos compartir. La certeza que nos sostiene es que la verdadera construcción se hace desde la práctica concreta y no desde las palabras.

      Los integrantes de ICECoR creemos que los protagonistas centrales de las conquistas logradas hasta aquí son los microproductores feriantes. Es por eso que en este apartado ocupa un lugar primordial la voz de estos actores. Tomamos como referencia ordenadora para la exposición siguiente, los diferentes relatos que compartieron con nosotros.

      Las observaciones y entrevistas, llevadas a cabo principalmente en la Feria, nos han acercado a las prácticas concretas de estos sujetos, pero también a su visión del proceso vivido. El recurso metodológico ejecutado es de gran importancia, porque nos permitió aproximarnos a la construcción social del espacio en el que interactúan los microproductores y los consumidores.

 

       4.1 La convocatoria

       A partir de abril del 2001, representantes de ICECoR comenzamos a reunirnos con un grupo de productores de nuestra ciudad y zona de influencia, que realizaban sus actividades en Clubes del Trueque. La convocatoria inicial parte de una iniciativa de nuestra institución, a partir de un diagnóstico realizado de las experiencias de los Clubes de Trueque, en el que percibíamos dificultades profundas.

       Una productora, por ejemplo, evalúa que un problema grave del Club del Trueque era la notoria diferencia de calidades en los productos ofrecidos:

 

M: “...en el trueque vos tenías tu mesita donde vos tenías tu producto y lo vendías por créditos, y vos con esos créditos comprabas en otros puestos. ¿Qué es lo que me pasó a mí?... que me empecé a llenar de créditos, porque los productos se vendían, pero yo no podía comprar porque lo que se vendía no estaba dentro de la calidad que yo quería.”

 

        En otro caso, por ejemplo, nos señalaban la complejidad de conseguir la reproducción del ciclo productivo:

 

T: “...nosotros vendimos allá, esa gente vendió todo y nosotros con esos papeles no podíamos volver a comprar lana y lo que nosotros queríamos comprar no había.”

 

       Como consecuencia de este análisis del escenario, se nos planteó la necesidad de pensar alternativas nuevas que fueran más útiles  para afrontar la situación de profunda crisis en que se encuentran los sectores más desprotegidos de nuestra sociedad. En esta búsqueda comenzamos a trabajar en un proyecto, que hoy muestra sus primeros resultados.

        Como punto de partida de este proyecto podemos señalar el planeamiento y ejecución de reuniones periódicas con el grupo de productores en formación. Cabe aclarar que para la invitación preliminar se siguieron los siguientes criterios de selección: los productos ofrecidos debían caracterizarse por ser artesanales y por su buena calidad, los participantes debían contar con una experiencia mínima en el rubro de por lo menos seis meses y los mismos debían ser microproductores.

        Ese momento se caracterizó por un sostenido intercambio de opiniones y propuestas. Se produjo allí un natural proceso de decantación, ya que del número inicial de convocados, continuó apostando al proyecto un grupo más reducido. Con estas personas  fuimos acordando paulatinamente actividades y formas  de autogestión, a los efectos de concretar el programa  EquiFeria (EF).

       A partir de allí, comenzamos a llevar a cabo trabajos de capacitación y concientización grupales,  que demandaron un tiempo prolongado. Como resultado se llegó a concretar la idea y la forma de lo que sería el primer modulo  EquiFeria  (EF); elaborando un reglamento interno, sistema de selección de nuevos integrantes,  elección de representantes ante las autoridades y acciones a realizar por cada asociado.

       El siguiente logro de este grupo fue conquistar un espacio en la ciudad para poder ofrecer de forma directa sus productos. Esto lo conseguimos por medio de la gestión  ante autoridades del municipio, a partir del cual se obtuvo  el acompañamiento de la Secretaría de Promoción Económica y Turismo de la Municipalidad  de Paraná. Mediante Resol. del 19.11.2001, se autorizó a los feriantes de EquiFeria  (EF), a instalarse en la Feria de Salta y  Nogoyá.

 Los feriantes nos refiere, así, su visión de aquellos momentos:

 

“Y bueno, empezamos a reunirnos, que se yo, íbamos una vez por semana, durante un mes, dos meses, tres meses, hasta que llegamos a un nivel de organización mínima, donde lo que se pretendía era organizar un estatuto, algo escrito que mínimamente nos organizara y llegar así a un lugar... a conseguir un lugar para vender. Bueno, surgieron distintas propuestas, a mí me interesaba la plaza, por ejemplo, me interesaba el parque; otros dijeron no, porque había que tener un lugar con techo... y llegamos acá, a la Feria, empezamos con una mesita, en la Feria no había nada, había cuatro o cinco puestos.” (Marta)

 

“...nos estuvimos reuniendo muchísimo tiempo antes para coordinar y ver de qué manera podían adquirir nuestras cosas, porque toda la gente que hace... de una u otra manera hace cosas ¿no? Y no teníamos lugar donde exponer, donde mostrar nuestras cosas.” (Tejedora)

 

        4.2 Llegada y afianzamiento en la Feria

        La llegada de los microproductores pertenecientes a EquiFeria fue el principio de una nueva etapa para el lugar. El comienzo de la experiencia estuvo marcado por el tesón y el espíritu de trabajo, más que por la rentabilidad inmediata en las ventas.

        Recordemos que tradicionalmente el espacio estaba dedicado casi exclusivamente a la comercialización de productos agrícolas, fundamentalmente frutas y hortalizas. Con el paso del tiempo estos puestos fueron desapareciendo, pudiendo permanecer en pie unos pocos. Este antiguo predio, tan rico en historia de la comunidad paranaense, se encontraba reducido solamente a 5 puestos de venta, que habían sobrevivido a los embates de la cultura del supermercado.

       Una productora recuerda:

“...cuando empezamos a venir nosotros, la Feria ya se había venido en declive y... yo que la conocía de antes, hace más de veinte años atrás, esto era un multitud, realmente era impresionante la cantidad de gente que venía” (Marta)

 

        Dada esta realidad, consideramos que la tarea fundamental era compartir con la gente la nueva perspectiva que queríamos imprimirle al espacio. Informar y convocar al público de la “reapertura” de la Feria fue el paso siguiente. Esta invitación tuvo varias modalidades. Apuntando a la ciudad en su conjunto se difundió la propuesta en los medios de comunicación locales. Pensando específicamente en las personas que habitan en el barrio y las que lo recorren periódicamente, las actividades centrales fueron las de “sacar la Feria a la calle”; organizamos en las veredas degustaciones de los productos ofrecidos. Contamos también con una colaboración inesperada para la difusión de la experiencia, se produjo una circulación informal de la noticia “de boca en boca” entre las personas que se habían acercado al lugar y las que no, tornándose este resurgir de la Feria en tema común de conversación.

       Haciendo memoria, una productora nos relata:

 “Acá... estuvimos peleando para que nos dieran locales, porque había vacíos cualquier cantidad pero... pero no nos los daban, viste, había cuatro o cinco puesto viejos. Hasta que conseguimos, bueno, entramos, empezamos a vender nada más que sábados y domingos, elaborábamos en nuestras casas y traíamos lo que hacíamos, y así empezamos a vender. De veinte quedamos cinco, porque no pasaba nada, no se vendía nada, empezaron a alejarse, que se yo, y bueno, los que quedamos dijimos ‘no, tiene que levantarse, tiene que andar’, que se yo. Bueno, y así fue como empezamos a vender, trajimos más gente, empezamos a traer, hasta que la Feria se llenó.” (Silvia)

 

       Otra feriante nos comenta:

 

“... nos reuníamos , hasta que se hizo la decantación de los que cumplían de ir a las reuniones y a ver cómo lo organizábamos. Y bueno, ahí ya se consiguió este lugar que esta completamente vacío, que no había más que cuatro, cinco puestos, empezamos con las mesas, a hacer degustaciones en la puerta y a vendernos entre nosotros porque no vendíamos nada, hasta que la gente se acostumbró a vernos la cara y a probar nuestros productos.” (Laura)

 

       Durante los momentos inaugurales, el lugar destinado a la ubicación de nuestros microproductores fueron las mesas que se encuentran dispuestas en los pasillos de la Feria. Esto implicaba que la producción debía realizarse en otro sitio, ya que no se contaba con la infraestructura necesaria para llevarla a cabo ahí mismo. La venta se realizaba únicamente los días sábado y domingo.

       Progresivamente se fue incrementando la afluencia de consumidores lo que propició modificaciones cuantitativas y cualitativas en el funcionamiento de EquiFeria; tanto a nivel individual como colectivo.

       El primer cambio fundamental fue el acceso a los puestos fijos. Se obtuvo así la posibilidad de mejorar la forma de trabajo, ya que los mismos cuentan con instalaciones más propicias. Cada puesto comprende un lugar destinado a la elaboración, uno a la atención del público y una vidriera para exponer la mercadería. La instalación en estos puestos también contó con una intervención conjunta de ICECoR y la Comisión Interna de EquiFeria ante las autoridades municipales con el fin de solicitar la exención del pago, por el lapso de un año, de los cánones previstos para cada puesto. Este acuerdo logrado posibilitó un período de afianzamiento de los microproductores, tanto en lo comercial como en lo productivo.

        El segundo cambio  importante fue el aumento en la periodicidad de presencia en la Feria, pasando de dos días a la semana a seis días permanentes de venta, en el caso de quienes permanecieron e los puestos fijos. Esta regularidad comenzó a formar parte de los requisitos necesarios para la obtención de los mismos.

 

        4.3 Las nuevas incorporaciones

        Visto el éxito conseguido por el grupo de EquiFeria, desde la municipalidad se comienza a incorporar, por propia iniciativa, otros feriantes en puestos fijos y mesas. Este alejamiento de las autoridades municipales, se ve agravado cuando deciden dejar de lado uno de los criterios más importantes del lugar, habilitándose a personas no productoras, desvirtuando el concepto original de EquiFeria y de la Feria en general.

        A partir de mayo del año 2002 se incorporaron otras Organizaciones No Gubernamentales (ONG), que comparten un espacio en la Feria, donde difunden los proyectos y las acciones  que realizan en nuestro medio; por ejemplo: Proyecto Tierra, Conciencia,  Banco de los Pobres y Centro Cultural La Hendija.

       A lo largo del tiempo de existencia se fueron sumando otros productores, artesanos, y artistas populares, recreando así un modo de comercio justo y consumo responsable, con significativos logros para sus integrantes.

         Progresivamente, y con el aporte de estas organizaciones ingresantes, pudimos ir conformando momentos, en los que confluyen la cultura y los productos  tradicionales como el vermouth de las 11, horario en el que se pueden compartir, algunas delicias culinarias, excelente música, y la participación de artistas invitados. Esta invitación, atrajo muchas personas a la feria, que semana a semana, no abandona la costumbre de acercarse, y entablar una especial relación con los feriantes.

 El grupo inicial de EquiFeria se ha visto también enriquecido por la incorporación de otros feriantes que, conociendo la propuesta y la forma de trabajo, han solicitado su ingreso al grupo. Después de debates internos y de comprobar la calidad de la elaboración, como así también el privilegio de productos de elaboración regional; estos productores fueron aceptados. Con estas entradas ganamos en varios sentidos; logramos un avance en la idea primaria de aumentar cada vez los microproductores de la Feria que pertenezcan a Equiferia; y también ampliamos los tipos y variedades de productos ofrecidos al público.

Una persona perteneciente a Equiferia nos expone su parecer sobre ese tema, y sobre la relación con el resto de los feriantes que no pertenecen al grupo:

 

“...sí, nosotros nos juntamos, y hemos agregado gente, puesteros nuevos que han venido, que bueno, hay un puesto nuevo ahí que hace cosas caseras también, y bueno, nos pidió entrar como Equiferia también, (...) y queremos agregarlos a todos, quisiéramos que todos fueran Equiferia, pero son muy reacios los otros feriantes, son muy... no les gusta mucho hacer reuniones ni cosas así, les parece una pérdida de tiempo, o algo así, para mí obviamente, no me parece nunca una pérdida de tiempo porque nos juntamos, hacemos eventos, traemos gente, llamamos de alguna forma, porque a la gente la tenés que llamar.” (Silvia)

 

       4.4 La relación con el municipio

       Desde ICECoR creemos que merece mucha importancia profundizar sobre ciertos puntos específicos que han caracterizado la forma de relacionarse de EquiFeria y las autoridades municipales.

       Técnicos y productores elaboraron en forma conjunta un reglamento interno que se propuso al gobierno municipal para su homologación. Este reglamento no fue aprobado íntegramente por las autoridades.

       El primer punto se refiere a la modalidad establecida para la concesión de permisos a nuevos feriantes. Hoy, es el municipio quien otorga estos permisos. Inicialmente, se solicitó a las autoridades que permitieran a la comisión interna de EquiFeria tener incidencia en la evaluación para las incorporaciones. El pedido se correspondía con un principio de trabajo que intenta propiciar la autoorganización de los feriantes. La idea consistía en hacer un seguimiento de los productores postulantes a estos puestos con el fin de conocer su metodología de trabajo, la calidad de sus productos, etc.

       Los productores nos relatan:

 “Nuestra intención cuando empezamos, era que nosotros mismos, el grupo de Equiferia que éramos los que habíamos entrado, que así nos denominamos, nosotros controláramos a las personas que venían, porque nosotros entre nosotros, entre los quince o veinte que éramos nos conocíamos las mercadería que traíamos, ¿entendés?, entonces queríamos que cada vez que entrara alguien... era como, que se yo, mirar ‘ a ver cómo trabajás, dejame ver la calidad’, que se yo, y bueno después sí entrás, y bueno, así no se hizo, porque bueno, esto pertenece a la municipalidad, así que vos vas y pedís el lugar, y no saben que traes, que no traes.”. (Silvia)

 

        La solicitud planteada fue negada por las autoridades municipales, reservándose el poder de habilitación.

      Como consecuencia de esta situación, desde ICECoR leemos que actualmente nos encontramos con tres grupos diferenciados: los puesteros históricos del lugar, los microproductores de EquiFeria, y las nuevas incorporaciones de la municipalidad. Dentro de los dos últimos grupos existen tanto la modalidad de las mesas, como la de los puestos fijos.

      Las mesas que adquirieron el permiso por medio de la municipalidad detentan características propias. Notamos en estos casos un fuerte carácter itinerante, acudiendo a la Feria intermitentemente.

        Los comentarios de los productores nos resultan muy clarificadores:

 

“...viene cualquier mesa, todos traen lo mismo, o sea, no hay un control, si hay ocho mesas con pan, ocho mesas tenemos pan, la persona que le da la mesa no controla, ‘no, escuchame, de eso hay mucho’. Nuestra intención es que sea más artesanal la Feria, hay muchas cosas que ya no entran en la Feria, diríamos, porque empezamos bien, la que hace dulces, la que cocinaba el pescado, iba todo bien, pero ahora ya venden hasta ropa, o sea, las ropas que están en los puestos viejos no, porque ya eran puestos viejos, ¡pero a las mesas!, vienen ropa a las mesas, que no queríamos eso, queríamos que la gente de Paraná venga a buscar lo casero acá, a la Feria ¿me entendés?, esa era nuestra intención, pero ya te digo, esto pertenece a la municipalidad y bueno...” (Silvia)

 

“...la gente que está en las mesas son golondrinas de paso, vos no sabés si el domingo que viene van a venir, y si vas a reclamar una empanada que te salió... que tenía gusto feo o encontraste una mosca muerta arriba del pastelito, esa es la verdad ¿no?, ¿a quién le reclamás?, están... no es que uno esté en contra de ellos, pero no hay un control como corresponde, distinto que vengan a vender cosas que... o por ejemplo, que esté cubierto y que diga Juan Pérez, calle tanto, con una etiqueta.” (Laura)

 

       Además de la presencia discontinua, en muchos casos estas mesas han presentado una tiempo de vida corto, en relación con los otros feriantes. Hemos constatado que muchas veces no sólo no han podido incrementar su capacidad productiva, sino que directamente han dejado de asistir a la Feria.

        Una productora explica esto a partir de la especial relación de confianza que entablaron los feriantes más permanentes con los consumidores:

 “...porque hoy por ejemplo yo vi que hay muchas mesas vacías, y ayer vinieron y vendían queso y dulce en las... queso y salame en las mesas, pero la gente venía y nos compraba, compraban allí también, pero venían más a comprarnos a nosotros porque ya estaba probado y había como una cierta seguridad.” (Laura)

       El segundo problema se refiere a la limitación de la autogestión de los feriantes. El otro punto rechazado por la municipalidad planteaba que la comisión interna de EquiFeria tuviera injerencia en las decisiones referentes al destino del dinero recaudado con el pago de los cánones. La propuesta tenía por fin lograr que los feriantes fueran quienes administraran la feria. No obstante esta negativa, el grupo de EquiFeria y otros feriantes continúa reuniéndose periódicamente, acordando actividades, sugerencias de funcionamiento elevadas a la municipalidad, visualizando los problemas y planteando soluciones.

 

        4.5 Algunas particularidades del grupo microproductores de Equiferia.

   Los microemprendimientos que pertenecen a EquiFeria son mayoritariamente emprendimientos familiares. En muchos casos comprometen al grupo familiar completo, en otros, al menos a más de un integrante del mismo. Habitualmente, los ingresos generados en esta actividad significan el sostén económico más importante de la familia.

        En términos generales, sabemos que las unidades microproductivas  se fundamentan en la economía social solidaria, en la que se valoriza más la vidas de las personas y el sostenimiento del total del grupo familiar, que las ganancias en términos del capital. Esto significa que se ponen en juego valores que priorizan el beneficio del total del conjunto, que las ventajas económicas en sí mismas.  

      Tomemos como referencia ejemplificadora el relato de una productora:

 

S: “...sí, sí, sí, atendemos todos, o sea, todo lo que es elaboración se hace acá, aprendimos a los golpes también, porque te imaginás que de ser cocinera a panadera nada que ver, pero uno va cambiando el rubro a medida que... por lo que vendés, lo que sale y lo que no sale, entonces por eso fuimos cambiando totalmente, y sí, trabajamos todos, mi hijo es pizzero, es el que hace las pizzas, el que larga las pizzas, y después mis hijas todas aprendieron conmigo. (...) Es que es la verdad, yo quiero que ellos sigan, yo tengo dos más grandes, que, bueno, el más grande sí, obviamente que va a seguir porque... la otra, bueno, está estudiando otra cosa, pero bueno, es lo que tenemos...”

 

Otro caso puede reflejar estas realidades:

 

T: “...claro, yo les enseñé, porque mi marido... el tema de las cosas de los telares nace a través de que mi marido se enfermó y necesitaba tener una tarea, ¿me entendés?, porque él a los 33 años se intoxicó con plomo y todo eso, entonces había que darle una tarea, entonces, como yo sé, le inventé un telarcito, un bastidorcito, y le digo ‘trabajá, vamos a hacer mantas, cosas para nosotros’, yo para que el estuviera entretenido, y a partir de eso, él inventó los telares, porque estos telares son inventos de él, (...) estos telares los inventó él, estos telares no los vas a ver en ningún lado, son inventos de él, entonces él inventó los telares, él empezó a trabajar y bueno después cuando esto se agrandó, que empezamos a vender bastante y todo eso empezó a trabajar mi hijo que se quedó sin trabajo, y yo le dije ‘¿por qué no tomas el oficio?, que es bueno, que nos está yendo bien, que hay mucha demanda’, y él empezó, es toda la familia, (...) sí, sí, es de toda la familia, y después, en Concordia que se fue una hija para estudiar para el profesorado de Educación Física, llevó un telarcito y están vendiendo allá también, o sea que... es muy lento todo, porque esto no apretás un botón y salen mil prendas.”

 

       Son diversas las razones por las que una persona se transforma en un microproductor, muchas veces es la continuación de una tradición familiar, otras tantas comienza como una búsqueda de vencer la crisis. Lo que sí sabemos, es que un sujeto no se transforma en microproductor en un día. Aprender los pasos centrales del proceso productivo para la elaboración de cualquier producto, investigar por cuenta propia, dedicar tiempo en ensayos y errores; implica un extenso período de preparación y perseverancia.

       Con esto queremos señalar que el proceso de construcción de un sujeto como microproductor, es permanente y complejo. Vemos que, además de la búsqueda permanente de conocimientos nuevos en términos productivos, estos sujetos van formándose en aspectos económicos, tales como: comercialización, asociativismo, etc.

         Una productora nos relata como fueron sus comienzos:

 M: “Yo empecé hace más de 15 años, me casé, mi marido es un tipo que le gustaba mucho la comida casera, le gustaba hacer dulces, y me fue él enseñando a mí, porque yo vengo de una familia donde mi mamá murió cuando yo era muy chica, por lo tanto yo no aprendí a elaborar dentro de mi casa, con mi familia de origen, aprendí de la familia de mi marido que tienen otra forma de comer totalmente diferente a la nuestra, nosotros a lo mejor en mi casa se comía un bife, mi suegra era una persona que elaboraba los postres, que elaboraba las tortas, y hacía muchas cosas. Yo empecé así, haciendo cosas para mi casa y para criar los chicos, después en la oficina empezaron a... cuando yo les daba que probaran, ‘mirá hice este dulce, mirá que rico me salió’, empezaron a probarlo, entonces un día me dijeron ‘porqué no empezás a venderlo, nosotros te vamos a comprar’. Y bueno, así empecé, haciendo dulces y vendiendo, con amigos, conocidos, compañeras del trabajo, así empecé hace más de 8 años”

 

Existen multitudes de historias diferentes:

S : “...o sea en realidad yo hace quince años que soy cocinera y fui de comedor en comedor, de   cantinas en cantinas, y hubo un momento en donde bajó mi trabajo, y bueno, yo empecé con los trueques, estaba sin trabajo, sin nada, y empecé con los trueques, (...) me había quedado sin trabajo. Y aparte sicológicamente, o sea, tenía poco trabajo, porque yo siempre viví de esto, y bueno... sicológicamente, empecé a ir para poder despejarme un poco, y me encantaba hacer la comida y que todos la vean y que todos compren.”

 

T: “...yo como artesana, desde que tengo uso de razón, o sea, de toda la vida, porque soy maestra de manualidades, o sea que aparte de la lana se hacer un montón de cosas.”

 

       Estos relatos nos han llevado a reflexionar sobre la valorización que estos sujetos realizan sobre sus productos. Más allá de las los orígenes diversos con que nos podemos encontrar a la hora de indagar en las experiencias singulares, y asumiendo que el camino no ha sido sencillo para nadie; nosotros percibimos que existe en todos una alta valoración en relación los productos elaborados por cada uno. Con esto queremos referirnos a que creemos que mercadería ofrecida al público no es percibida por los feriantes sólo como un medio económico de procurarse ingresos; sino que se valora altamente el producto en sí mismo, en tanto resultado del trabajo personal, artesanal, y cargado de pasión por la labor.

       Son los mismo productores quienes nos han enseñado esto:

 

T: “...todo, la que diseña soy yo, diseño los colores, por ejemplo las prendas una vez que ellos hacen la tela yo las corto, las coso, yo soy la que diseño colores, medidas, todo, (...) todo es mío, todo es mío, o sea, vos no vas a ver una prenda, si a mí misma vos me decís haceme esto estoy segura que no me va a salir igual porque yo creo sobre la marcha y a ellos también los enseño así, ¿me entendés?, no hay una prenda igual a otra.”

 

M: “...a mí me preocupa más la competencia en los otros rubros, no en lo que yo elaboro, porque lo que es elaboración casera tiene un sello personal que no lo tiene el producto envasado; yo vendo La Campagnola, puede haber diez puestos que vendan La Campagnola, el que lo consiguió más barato es el que lo va a vender; ahora, yo vendo una mermelada que no la va a vender nadie porque esa la hice yo, va a haber otras mermeladas caseras pero no va a ser esa, el que la probó la va a seguir comprando si le gusta y si le conviene el precio, pero vos por más que vendas mermelada casera y hay diez puestos que vendan mermelada casera, es irrepetible, (...) a mí el producto que es elaboración no me calienta que haya veinte que vendan lo mismo, no me afecta.”

 

S: “...yo le digo a la gente, vender es fácil, yo voy y traigo mercadería y se las vendo, es fácil, está lleno de gente, pero yo necesito que a esa persona que yo le vendo vuelva, por mi pan, yo tengo acá mesas, a veces hay siete u ocho mesas de pan, que yo me pego una recorrida los domingos, pan así ves, pero a mí me vienen a buscar mi pan, ¿entendés?, eso es lo importante, que pasan por todas las mesas y vienen a mi pan, porque se llevaron mi pan y les gustó. Yo siempre digo la competencia es por la calidad, por la atención, por lo que vos trabajás; para mí a veces sí pasa por el precio, pero muchísimas veces pasa por la calidad”

 

       Como indicamos al comienzo, el grupo inicial de EquiFeria se concreta por una invitación de ICECoR; es decir que estas personas no tenían ningún tipo de relación previa, sólo tenían en común por entonces haberse decidido a enfrentar la crisis con trabajo y empeño, integrándose en el Club del Trueque Libertad.  De ahí que el trabajo impulsado por nuestra institución haya apuntado también en el sentido de formar relaciones sólidas al interior del grupo. Pensemos que son sujetos portadores de historias singulares, que muchas veces toman diferentes posturas, que tienen diferencias de edad y género, que las metodologías de producción diferentes unos de otros, que han aprendido de diferentes manera a elaborar sus productos. Estas características diferenciales, en algunas oportunidades ha desfavorecido el proceso de la conformación grupal y el trabajo colectivo.

       Sostener el trabajo en el tiempo no ha sido tarea fácil para ninguno. Por eso queremos rescatar algunas expresiones de los productores que de alguna manera reflejan el espíritu de este grupo:

 

M: “...yo qué le digo al cliente cuando viene, ‘usted acá encuentra productos naturales, caseros, encuentra productos donde yo estoy defendiendo lo provincial’

 

L: “...hay días que no se mueve nada y hay otros que sí, es como todos los negocios, pero uno no tiene que bajar los brazos, porque si aflojamos a la primera de cambio...”

 

 

S: “...son un poco separados algunos feriantes nuevos que es como que pusieron el negocio y no tienen ganas de luchar como nosotros que queríamos todos juntos, ¿entendés? Es como que pusieron su negocio ahí, ese puesto, y de ahí no se mueven; que no es lo que nosotros queríamos, nosotros queríamos que los alquileres quedaran acá en la Feria, la plata de los alquileres, para poner focos, para poner ventiladores, para que podamos arreglarnos entre nosotros. Las fiestas que se hacen acá, viste, los eventos, todo eso, bueno, eso, hay un puesto de los artesanos que ayuda un montón...”

 

 

L: “...hay gente que se ha llevado la receta a la tumba, ¿y para qué?, hay que dejarle a los otros, (...) yo pienso que no hay que ser tan egoísta en ese sentido de la... además nunca a las mismas personas las mismas cosas le salen igual, vos viste que te pasan una receta de empanadas o de cualquier cosa y te dicen ‘hacé así, así y así’, y después no es igual, o es más rica, o es más fea, o es distinta, pero... no hay que ser egoísta con las recetas ¿no?.”

 

 

M: “El otro día le digo a papá ‘ay, si...’, a mi marido, ‘ay, si sacara la grande, ¿qué haría si sacara la grande?, taparía el negocio de mercadería!’, le digo, ‘¿si sacara la grande, qué haría...?’, ayer o anteayer, ‘taparía el negocio de mercadería’; yo, ¿sabés que negocio pondría?, de productos artesanales de todo el país, traería productos de todos lados, me encantaría eso, pondría solamente dulces y productos elaborados artesanalmente, de todos lados.”

 

       4.6 Cambios cuantitativos y cualitativos desde la instalación de EquiFeria

       El siguiente cuadro, intencionalmente simplificado, pretende exponer datos objetivos que dan cuenta de los cambios beneficiosos que han tenido lugar en los microemprendimientos pertenecientes a EquiFeria desde que el programa entró en funcionamiento:

 

Listado demostrativo de Evolución Mano de Obra ocupada y cantidad de productos

Feriantes EquiFeria

en Feria Salta y Nogoyá de la ciudad de Paraná

 

Nº. Pto.

 

 

Apellido            y Nombres

 

Producto

 

Personal Ocupado

Productos

 

Ene-

02

Mar-

03

Ene-

02

Mar-03

2

Bachetti, Aldo

Tomate-Cherri

3

3

15

20

 

6

Borges,   Juana

Queso Sardo y Cremoso

2

2

3

3

 

7

Boutet, Juan

Miel de Abeja

2

3

2

2

 

8

Camoirano 

Miel de Abeja

2

4

3

3

 

9

Claro, Marta

Dulces - Frutas de estación

1

3

2

5

 

15

Faini Laura

Dulces – Licores

2

3

2

3

 

16

Faini, Divergilia 

Dulces-escabeche

4

4

3

3

 

16

Faini, Laura 

Licores

1

2

3

5

 

18

Gaitán Carlos

Panificación -

1

3

1

6

 

Mesa

García, Hugo y Dora

Vivero-Plantas

3

3

6

8

 

4

Godoy, Carlos

Macetas Barro y Cemento

2

3

2

8

 

Mesa

Holstein, Omar

Queso Cremoso

2

4

2

2

 

Mesa

Jan, Alejandro

Brotes Soja

2

2

4

6

 

9

Lia, Liliana

Comida-Tartas

2

3

3

6

 

Mesa

Martínez, Juan

Abono Lombricompuesto

3

4

2

2

 

Mesa

Michelín, Patricia

Pastas Caseras

2

4

2

5

 

17

Montero, Mario

Pescado Asado

2

4

2

5

 

Mesa

Sandillu, Carlos

Sub-Productos de Soja

2

2

4

5

 

5

Sivek, Silvia

Panificación -comidas p/llevar

2

5

4

7

 

5

Sivek, Graciela

Comida-Empanadas

2

3

2

5

 

6

Techera, Gladis

Tejidos

2

4

2

6

 

Mesa

Vallejos,  Mirta

Artesanías – papel reciclado

2

2

2

3

 

 

 

 

46

70

71

118

 

4.7 Programas subsidiarios de EquiFeria

 En el transcurso de los años 2002 y 2003, nuestra institución ha venido desarrollando otros proyectos concurrentes al fortalecimiento de EquiFeria. Tales actividades han consistido en diversos cursos y talleres. Fundamentalmente estuvieron apuntados a la capacitación de los feriantes y a la consolidación de sus microemprendimientos. Así mismo, se buscó mejorar la calidad de los productos, fortalecer el asociativismo (mujeres tejedoras), y lograr la constitución de microemprendimientos de servicios (a jefes y jefas de hogar).

 

       4.7.1 Microcréditos

       Uno de los pasos más importantes en este sentido fue la constitución de un fondo de Microcréditos para los participantes de EquiFeria, que fueron logrados  con el apoyo de FONCAP (Fondo de Capital Social). Hemos puesto en marcha este sistema puesto que el acceso a créditos constituye un grave problema para el sector microproductivo, debido a las altas tasas de interés y garantías que exige la banca comercial. Los intereses cobrados aquí son únicamente los verdaderamente necesarios para cubrir los costos, permitiendo así la sustentabilidad del programa en el tiempo.

La adjudicación de los créditos es realizada por la Comisión de Créditos, responsable de la evaluación de los postulantes. La comisión está compuesta por miembros de ICECoR y por feriantes, quienes trabajan en conjunto, compartiendo así la toma de decisiones. 

Este es un mecanismo solidario, en el que semanalmente se pauta una cuota mínima, previo establecimiento de las capacidades reales del adjudicatario. Es decir que al interesado se le otorga un crédito dentro lo que de puede pagar, sin que la devolución del mismo signifique poner en riesgo la continuidad del ciclo productivo, ni una merma en su capital. Como se trabaja en feria, se reconoce a  los solicitantes, estableciéndose así otro tipo de sociabilidad.

       Estos fondos tienen por fin facilitar la compra de insumos y bienes de capital imprescindibles para una mejora progresiva en la calidad de los artículos ofrecidos y para el crecimiento productivo en variedad y cantidad de elaboración.

       Otro de los propósitos de este programa es el afianzamiento y compromiso de los microproductores con los principios del Comercio Justo. Consideramos de carácter central la comprensión del carácter colectivo de los créditos; y que esta acción aporte a asumir actitudes de responsabilidad ante las pautas y acuerdos grupales preestablecidos, apuntando siempre a una visión de conjunto.

       La metodología de funcionamiento de este programa cuenta con los siguientes puntos:

·        Selección de los postulantes.

·        Convenio sobre la forma de devolución.

·        Adjudicación del microcrédito por la comisión.

·        Seguimiento posterior de ICECoR.

       Los resultados obtenidos en este programa han sido positivos. Desde ICECoR evaluamos que el dinero otorgado a cada microproductor ha tenido gran rendimiento. También observamos un alto nivel de cumplimiento de los plazos de devolución previamente estipulados. Por esto sostenemos que los objetivos han sido cumplidos en todos los casos.

 

        4.7.2 Talleres: Buenas Prácticas en Manipulación de Alimentos (BPM)

       A partir del día 27 del mes de abril del 2003 y hasta el 17 de julio del 2003, se desarrolló por primera vez en nuestra ciudad el Curso de Buenas Prácticas en Manipulación de Alimentos (BPM). Para poder ejecutarlo, contamos con el apoyo y colaboración de la Universidad Tecnológica Nacional. Los destinatarios son los productores feriantes de Equiferia y feriantes invitados que también integran el predio.

       Comenzamos a elaborar este proyecto por una necesidad de afianzamiento de criterios básicos del Comercio Justo en la metodología de  Equiferia. En este caso, la elaboración responsable de los productos ofrecidos. Después del camino recorrido, evaluamos con los microprodutores que era urgente acceder a conocimientos específicos sobre la manipulación correcta de los alimentos.

 En este sentido, podemos algunos comentarios de los feriantes del grupo Equiferia como ejemplo:

 

S. “...lo hago con ganas porque lo quiero hacer, porque hay muchísimas cosas que yo no... no sabía, (...) hay cosas que uno no las sabía, que aparte hace muy bien, y a la gente ver un papelito ‘mire, yo lo hice, nosotros trabajamos bien, porque yo hice este curso, a mí me lo enseñaron a trabajar’, eso es importante, porque la gente ‘ah, mirá vos’, no es cualquiera que vino a hacerlo, aparte de tener una preparación de años, de ir de lugar en lugar, exprimir cuanto cocinero pasaba al lado mío, porque yo aprendí así, porque todos los chef que pasaron al lado mío los exprimía, pero... el saber manipular los alimentos es fantástico, aprender a hacerlos, para mí es algo fantástico, me encanta y si hubiera más cursos, sigo, porque la verdad es que está re lindo.” (Silvia)

 

M: “...tenés que decirle, ‘bueno, a su vez yo estoy preparándome, hice un curso...’, a lo mejor no tengo todos los requisitos de ley para un producto, pero estoy tratando de prepararme para vender en mejores condiciones.(...) “O sea que yo tengo una práctica, lo que pasa es que a esa práctica hay que apoyarla con otras cosas, hay que apoyarla con este tipo de cosas, y bueno aprendiendo, que sé yo, no sé cuál es la experiencia que tienen los demás, viste, pero... la idea es tratar de mejorar”

 

       Todos sabemos que los productos más requeridos por parte de los consumidores y, a su vez, los que representan el mayor riesgo bromatológico, son los alimenticios. La adecuada manipulación de los mismos, desde que se producen hasta que se consumen, incide directamente sobre la salud de la población. Una causa frecuentemente relacionada con las enfermedades de transmisión alimentaria (ETA), es su inadecuado manejo por parte de los responsables de la elaboración y venta. De ahí la importancia de capacitar y formar a los microproductores.

       La preocupación por esta problemática nos las expresaba una productora:

 S: “...van al supermercado y compran empanadas en bandejas cerradas que no saben ni de cuando son, ¿me entendés?, o sea, compran, compran, compran sin mirar, y cuando vienen a la Feria te preguntan, ¿es de hoy, de cuándo es, cuándo lo hiciste?, siendo que acá es lo casero, siendo que sienten el olor todo el tiempo, siendo que el calor sale de adentro, o sea, eso es lo que queremos, que la gente vuelva a lo casero, que lo estábamos haciendo muy bien, que a lo mejor sale un poquito más, que no es tanto te digo,(...) pero no es tanta la diferencia de precio a la calidad, no es lo mismo que vos te comás una dona, un pan casero que lo hicieron hace dos horas, a que vayas a comprar pan que cuando vas a tu casa le encontrás cosas verdes, y lo compraste de las bolsas del supermercado, porque nos ha pasado a nosotros, o llegás a tu casa con una comida preparada o las pizzas que están preparadas en el supermercado para hacerlas en tu casa directamente, y por no venir hasta acá y te la hacen ya: ‘espere cinco segundos que ya se la estamos haciendo’, ¿me entendés?, y todo eso peleamos todo el tiempo (...) eso es lo que cuesta, convencerla, porque van al supermercado por dos ofertas y traen cualquier cosa.”

 

       Garantizar procesos productivos que respeten y protejan la salud de todos, abre además posibilidades de acordar con las autoridades municipales encargadas de este control, reglas de funcionamiento que contemplen los intereses de consumidores y productores, siendo esta una de las dificultades que impiden la consolidación de estos emprendimientos.

        Al mismo tiempo, el acceso a conocimientos más especializados, el desarrollo de conductas personales y pautas de actuación preventiva en materia de higiene y seguridad alimentaria, a partir de mecanismos de control de calidad y autocertificación; posibilitan la asignación de valor agregado a la producción local.

       Los propósitos de este curso pueden concentrarse en dos ejes principales. En primer lugar, apelamos a la búsqueda de formación técnica de los feriantes, a través de la transmisión de información específica, especializada  y útil.  Para una buena apropiación del material impartido por parte del cuerpo docente a cargo, creemos que es indispensable  la complementariedad entre el dictado teórico y la puesta en práctica del conocimiento, en trabajos grupales y en los laboratorios de la UTN.

       En relación con este eje, señalamos una interesante reflexión de otra feriante:  

M: “No sólo me sirve, sino que tendría que ser un requisito para quien elabora, porque yo, pese a que puedo decir que tengo experiencia, que tengo formación, ¿a qué me refiero con formación?, yo hice una carrera universitaria, trabajé en la administración pública, donde vos de alguna manera tenés una base de formación, formación formal, digamos, yo fui a la primaria, fui a la secundaria, fui a la universidad. Más allá de eso, lo que yo aprendo en el curso no me lo dio ninguna carrera. A mí me han enseñado a envasar, pero acá estoy aprendiéndolo de otra manera, acá estoy aprendiendo lo de plagas, estoy aprendiendo enfermedades, cosas que hacen a lo que es el trato con el alimento.” 

En otro momento, también nos comentaban: 

S: “...hay muchas cosas que uno no sabe, hay muchos secretos que uno no sabe, a lo mejor tenés toda la buena intención, todo, pero... no lo sabés, y si no lo sabés no podés, viste, o sea, por eso fue mi intención de hacer el curso y todo esto. Y lo que yo quiero es morir en la Feria.” 

Por otro lado, apuntamos a la formación ética de los feriantes, quienes adquiriendo  habilidades y procedimientos de trabajo adecuados, comprenden  que cuidan la salud propia y la del consumidor, dentro de los marcos de la responsabilidad y  el respeto mutuo.  

Respecto de este punto podemos apuntar otra reflexión significativa:

 

M: “...no sé si me interesaba, me doy cuenta ahora que me gusta, y considero que es lo mínimo de responsabilidad hacia el cliente. Nosotros debiéramos tener un certificado con esto, y que el certificado esté pegado dentro del puesto, donde la gente diga ‘mirá, hacen esto”

 

P: “yo hinché mucho para que se hiciera el curso, siempre preguntaba cuándo iba a empezar porque me parece super importante y necesario; al final no lo pude hacer por el tema de horarios, por eso le pedí a A, que trabaja para nosotros, que fuera y después nos contara; ella al principio no estaba muy convencida, pero ahora está re entusiasmada, dice que aprende un montón” 

 

       La diagramación total de las actividades comprende un total de diez encuentros, realizados  una vez por semana, y con duración total de 4 horas cada uno.

       El primer encuentro consiste en un Taller de Economía Social, en el que se contextualizan las concepciones básicas que manejamos en ICECoR, introduciendo a los participantes  en los principios de la economía social y solidaria. Los conceptos más trabajados en esta instancia son: “comercio justo”, “desarrollo sustentable”, “precio justo”, “respeto mutuo”, “consumo crítico y responsable”. El objetivo es lograr una apropiación por parte de los feriantes de estas categorías, propiciando el debate sobre las mismas.

       Los siguientes ocho encuentros comprenden el dictado de clases por parte de docentes pertenecientes a la UTN. Cada clase se divide en 2 horas de dictado teórico y 2 horas de actividad práctica en el laboratorio de la Universidad con materiales aportados por ICECoR. El cuerpo docente tiene a su cargo también el seguimiento de los productores a través de visitas periódicas.  

Durante este proceso ICECoR consolidará la metodología de elaboración de estándares y procedimientos tendientes a facilitar la replicabilidad, conformación indentitaria, distinción y metodología de certificación de los productores.

Se requiere a los participantes para obtener el certificado, el 80% de asistencia en los Teórico-Prácticos, el 100% de entrega de las fichas de actividades y el 60% de puntaje en la evaluación final.

La organización del contenido fue diagramado por temáticas específicas para cada encuentro: 

      1º) Taller  Alimento. Peligros. Microorganismos. Alimento. CAA. Alterado. Contaminado. Apto para consumo. 

       2º) Taller   Medio ambiente. Factores extrínsecos e intrínsecos. Medio ambiente. Nutrientes. Necesidad de agua. Necesidad de oxígeno. 

    3º) Taller Enfermedades de Transmisión Alimentarias. Tríada ecológica. Cadena de transmisión de una enfermedad. 

       4º) Taller Plagas. Tipos de plaga. Prevención y manejo. 

      5º) Taller Conservación de los alimentos. Métodos. Envases. Introducción a los métodos de conservación. Métodos de conservación. 

      6º) Taller Buenas Prácticas de Manufactura. Salud. Higiene. Higiene de los alimentos. 

    7º) Taller Procedimientos Operativos Estandarizados de Sanitización. Introducción a las POES. Limpieza. ¿Por qué limpiamos?. Operaciones de limpieza. 

     8º) Taller Legislación Sanitaria. Rotulación. Introducción a la legislación. Normativas legales vigentes. 

El Taller Final consiste en un encuentro de actores sociales provenientes de diferentes instituciones y experiencias, que están relacionadas con la problemática de la alimentación. Para esta ocasión, ICECoR es el responsable de informar y participar a representantes de los microproductores de EquiFeria, autoridades de la Universidad Tecnológica Nacional, autoridades municipales que desarrollen sus funciones en las secretarías de Promoción Económica y Medio Ambiente, a representantes de APyME, Caritas, etc. 

El propósito de esta instancia es propiciar el debate en torno a las ordenanzas vigentes en relación con bromatología. Posteriormente, la proposición es sentar las bases para la elaboración conjunta de un Manual de Buenas Prácticas y un proyecto de ordenanza a modo de propuesta. Como cierre acordamos una publicación de la experiencia (edición limitada).   

       Los resultados reales logrados a partir de este programa son considerablemente positivos. A la hora de evaluar la experiencia, queremos dejar expresada nuestra apreciación sobre el desempeño de los diferentes actores que formaron parte de ella: el cuerpo docente, los microproductores participantes, la UTN y nuestra institución en tanto propiciadora del mismo. 

       En relación con el grupo de técnicas encargadas del dictado de las clases, sentimos la obligación de destacar su gran calidad pedagógica al momento de transmitir la información, ya que se manejaron con un lenguaje correcto, pero de todos modos accesible a los asistentes. Evaluamos que esto fue de mucha importancia, dado el alto nivel de complejidad de las temáticas planteadas. Otro logro conseguido por el cuerpo docente fue posibilitar que los participantes puedan incorporar los conocimientos, relacionándolos siempre con su experiencia laboral cotidiana, evitando el peligro de permanecer en abstracciones que dificulten la implementación práctica de lo aprehendido. También consideramos que aceptaron involucrarse seriamente con el proyecto, demostrando un profundo interés por el marco ideológico que lo sostiene, en vez de remitirse únicamente a su papel docente. 

       En cuanto a los asistentes, tomamos como parámetros para este diagnóstico la involucración en la temática, los niveles observables de asistencia a las clases,  la relación entre la cantidad de personas inscriptas y las que aprobaron el curso, la evaluación de los mismos en relación al funcionamiento y necesidad de la existencia de cursos de este tipo.

       En un calculo inicial aproximando, estimábamos una deserción de entre el 25 y 50% de los inscriptos originarios,  prevista generalmente para este tipo de experiencias. Nuestra sorpresa en este sentido fue más que grata, ya que no contamos con una sola deserción. Este hecho se ve reforzado por otro dato significativo, del total de inscriptos, el 100% aprobó el curso. Además, es interesante subrayar que en los sucesivos encuentros contamos con una asistencia a clase casi perfecta. 

       Para ICECoR, la constancia de los participantes habla a las claras del interés que este curso despertó en los microprodutores; pero también demuestra la necesidad y urgencia que tienen de que se les ofrezcan herramientas concretas. Creemos central señalar que dentro de la evaluación final se solicitó a los participantes su opinión sobre el desempeño del cuerpo docente y sobre el desarrollo total del programa, teniendo en cuenta también la organización del mismo, siendo muy positiva la respuesta obtenida.

 En cuanto al desempeño de la Universidad, no tenemos que decir más que cumplieron con todo lo acordado en un principio, aportándonos las instalaciones del edificio necesarias, tanto aulas como laboratorio, y algunos elementos de su propiedad, como computadoras y retroproyector. No habiéndose presentado ningún imprevisto, y contando siempre con la buena voluntad del personal no-docente de la institución, la relación continua vigente con la idea de repetir la experiencia en el futuro.

 ICECoR, como entidad organizadora y responsable del curso BPM, evalúa que, en términos generales, el proceso fue muy rico en varios aspectos. Para nuestra institución fue una experiencia nueva, sabíamos que corríamos algunos riesgos, pero pensamos que valió mucho la pena. Hoy tenemos la certeza que todos hemos aprendido de las experiencias y saberes de los demás, más allá del lugar que cada uno ocupó en este escenario; y que todos pudimos aportar una mirada particular sobre esta realidad. Ahora esperamos establecer ciertos patrones de funcionamiento para poder replicarlo de aquí en adelante.

 

5. LA FERIA DE SALTA Y NOGOYÁ COMO “ESPACIO DE ENCUENTROS”

      Dedicamos un apartado espacial al espacio de la Feria porque creemos que merece una reflexión de parte nuestra.

        Pasar hoy por la Feria de Salta y Nogoyá, es un experiencia que ningún paranaense debería perderse.  De lunes a viernes nos hallamos en un ambiente sereno y apacible al que pueden acceder las personas que prefieren hacer sus compras cotidianas tranquilamente, allí podemos ir descubriendo a las personas que atienden los puestos estables, quienes nos ofrecen sus productos frescos y deliciosos.

        Los fines de semana la situación cambia completamente. Cuando uno se va acercando a la Feria comienza a sentir la calidez del lugar. Primero nos encontramos con un edificio que ha recibido de la inspiración de artistas locales, quienes, a partir de una iniciativa del municipio, dejaron sus huellas personales en los muros exteriores mediante murales de creación y ejecución personal.

        Una vez que se ingresa, la sensación de comunión crece. El entorno está siempre superpoblado de personas haciendo sus compras, conversando en grupos, detenidas en algún puesto o simplemente paseando por el lugar. En los corredores están dispu0estas una gran cantidad de mesas, los encargados de los puestos están en continuo movimiento. Nunca falta el notorio colorido natural, dado por el puesto de las frutas y verduras, por ejemplo; o por el puesto de artesanías en papel reciclado y en papel producto de la manipulación de vegetales (elaborado por la misma artesana). Las destrezas de nuestros artesanos son compartidas periódicamente con el público, como en el caso de los tejedores que han realizado muestras de su trabajo in situ, en telares de diseño y fabricación propia. Tampoco han faltado las tareas solidarias, como la Maratón de Tortas Fritas para enviar a las personas inundadas de la vecina provincia de Santa Fe, donde participaron los feriantes.

       Como complemento, podemos deleitarnos con la actuación de músicos y cantantes locales, que desinteresadamente comparten con el resto el calor de su arte. Mientras tanto, contamos con la presencia de “La voz de la Feria, que nos entretiene e informa con su radio en vivo.

       Es un hecho para nosotros, que hacer las compras allí certifica pasar un buen momento, encontrarse con gente amiga y con los feriantes que ofrecen su producción en un espacio más que agradable; pero también ofrece garantías de sabor artesanal, producción seria y responsable, y sobre todo la certeza de estar colaborando con el desarrollo regional.

        Como ya señalamos, la Feria de Salta y Nogoyá es un lugar urbano con peso propio. Este ámbito es tradicional en la ciudad, está cargado de historia y de historias particulares. No obstante, suscribimos a la idea generalizada de que en los últimos años ha recobrado un inédito aliento. Creemos que esto sucedió, fundamentalmente, desde que se puso en marcha allí EquiFeria.

       Con los integrantes de Equiferia nos planteamos desde los comienzos revivir este sitio, pero no simplemente con vistas de centro comercial viable, sino buscando recrear sus valores tradicionales, sumando otros nuevos. Por eso, no consideramos un dato casual que nuestra propuesta haya tomado cuerpo y forma en un espacio tan significativo de la cultura local.

       Con nuestro trabajo, y el ya mencionado valioso esfuerzo de las demás organizaciones, hemos querido dar nuestro aporte para que la Feria se consolide como un “espacio de encuentros”. Es preciso poder transmitir a los consumidores que la relación con los microproductores feriantes no se remite a una mera transacción comercial. Sino que esta se apoya en una relación de comunicación y mutuo conocimiento que propicie la confianza y la solidaridad.

        Retornamos, una vez más, a la base de la economía social y del comercio justo; en la que se asume que un consumidor responsable elige políticamente realizar su compra, no sólo en términos de valoración de precios, sino también en el marco de un compromiso social con los sectores más perjudicados por la economía de mercado. Para que esto pueda producirse, quien consume debe conocer la procedencia de la mercadería. Propiciamos esto mediante la construcción de una relación con el productor, dando a conocer su metodología de elaboración y venta.

       Nuestro propósito fue siempre que la Feria de Salta y Nogoyá fuera un espacio comercial alternativo, donde primaran el rescate de la cultura local, de la producción artesanal, y sobretodo los principios y valores de la equidad y la solidaridad social. Hoy pretendemos seguir  ocupándonos en esta desafiante tarea.

 

       6. REFLEXIONES FINALES Y PROYECCIONES INSTITUCIONALES

        En ICECoR definimos que los pasos a seguir de aquí en más, van en dos sentidos. Primero, pretendemos continuar trabajando en la difusión de la experiencia con vistas a un aumento permanente de consumidores. Es responsabilidad de todos que la experiencia continúe creciendo.

En segundo lugar, nos planteamos como desafío que, más tarde o más temprano, todos los feriantes puedan pertenecer a EquiFeria. Sabemos que es un camino que demanda un trabajo serio y extenso de capacitación y debate interno; pero estamos convencidos de que todos podrían lograrlo.

También hemos planificado propósitos a largo plazo, ya que la iniciativa estratégica EquiFeria se encuentra contenido en un proyecto institucional de mayores magnitudes. Principalmente tienen que ver con la replicabilidad de la experiencia en otras localidades. Nuestro próximo movimiento consiste en estudiar la posibilidad de crear una Red de EquiFerias en las principales ciudades del Dto. Paraná (6 municipios), incorporando a la mismas a productores y feriantes, hoy trabajando sin asistencia de ningún tipo. El objetivo previsto es propiciar en aquellas ciudades la instalación de EquiFerias. En el resto, planificamos promover e impulsar con las autoridades y asociaciones locales, la organización y  el asociativismo  a efectos de concurrir a los puntos más cercanos donde funcionen este tipo de ferias. Posteriormente se evaluaría la posibilidad de extenderlo también a cabeceras de departamento como Diamante, Nogoyá, Victoria, La Paz y otras.

        Exponer, además, conclusiones nos pone ante una disyuntiva, ya que no suscribimos a la postura de dar respuestas cerradas sobre los procesos. Creemos que lo más rico ya está dicho en el desarrollo del documento. De todos modos deseamos hacer unos últimos comentarios a modo de cierre provisional.

        En el desarrollo del escrito hemos comunicado cuales consideramos los logros más significativos que hemos obtenido en esta importante experiencia en la ciudad de Paraná.

        Queremos subrayar que en la actualidad, después de la tarea realizada, se cuenta con 45 puestos fijos y 70 mesas en actividad permanente; dando un ingreso importante a 150 familias de la zona. Al mantener sus puestos de ventas en la Feria de Salta y Nogoyá, estas familias conquistaron un espacio en la ciudad, en el que ofrecer sus productos a los consumidores. Desde entonces, no sólo recuperaron y revitalizaron el lugar, sino que también se recreó una forma de relaciones directas, entre productores y consumidores responsables. Así se construyó un modo de comercio justo; realidad difícil de comparar con lo que sucede en otros sectores de la ciudad.

        Como ya mencionamos, al intenso trabajo desarrollado en mas de un año, por este grupo de microproductores autogestionados, se fueron sumando otros, como familias y entidades que acrecentaron la actividad de la Feria. Así, con el aporte de muchos sectores, y fundamentalmente con la actitud de los antiguos feriantes, quienes apostaron a esta nueva idea de convocar a micro y pequeños productores,  se llegó a la realidad que actualmente podemos observar.

        Esta fue para todos una opción firme. O creíamos que individualmente íbamos a resolver los problemas, mientras que la historia se ha encargado de demostrarnos una y otra vez que esto no se soluciona en forma aislada, sino que más bien las posibilidades de competir en el mercado se reducen, ya que el que tiene mayor poder económico impone las condiciones, trabajando a pérdida el tiempo que sea necesario hasta que desaparezca la competencia, permaneciendo como único oferente. O apoyábamos la idea de que aquellas personas que trabajan en forma asociativa, que generan emprendimientos solidarios, deben ser apoyadas, y ser concientes que ésa forma que tienen de trabajar es la única forma para la generación de ingresos familiares y de puestos de trabajo; mientras que de la otra manera solo se generar más de lo que ya tenemos, exclusión y cada vez mayor pobreza y mayor desempleo.

       Por último, sentimos que siempre es importante parar un poco, detenerse a ver cómo nos reconstruimos socialmente, cómo aportamos nosotros en esta nueva construcción para arribar a ciertos niveles de calidad de vida consolidados para el conjunto de nuestra sociedad. Pero, ante todo tengamos en cuenta que se necesita tiempo y trabajo, y que es muy difícil de resolver en lo inmediato.

        Preferimos cerrar con el comentario de una productora de EquiFeria:

 M: “Ahora, bueno, yo no sé si reúno todas las condiciones, a lo mejor no tengo todo lo que se exige, pero estoy tratando de mejorar, y si no me enloquecen voy a tratar de progresar, pero voy a ir paso a paso. Yo lo que creo, es que un poco lo que uno necesita es que te apuntalen, viste, que te den una mano al que quiere salir adelante, (...) y el Estado no nos está protegiendo, no nos va a proteger a nosotros, va a proteger a otros que esté  mejor armado, viste...”

 

      INDICE

       1. Introducción                                                                                      2

       2. Contextualización Institucional                                                    3

2.1 ¿De qué hablamos cuando hablamos de Comercio    

        Equitativo y Consumo Responsable?                                                        6

 

      2.2 Principios institucionales                                                                 9

      2.3 Objetivos generales                                                                       10

     3. Iniciativa Estratégica: Red De Ferias “EquiFeria”           11

       3.1 Introducción                                                                                     11

       3.2 Definición                                                                                        13

       3.3 Objetivos generales                                                                       14

       3.4 Objetivos particulares                                                                    15

       3.5 Servicios de Equiferia                                                                   16

       3.6 Características de una EquiFeria                                                18

       3.7 Estrategia de organización de una EquiFeria                           20

 

       4. Experiencia de EquiFeria en la ciudad de Paraná                21          

 

       4.1 La convocatoria                                                                              22

       4.2 Llegada y afianzamiento en la Feria                                            24

       4.3 Las nuevas incorporaciones                                                         27

       4.4 La relación con el municipio                                                         29

       4.5 Algunas particularidades del grupo microproductores

      de Equiferia                                                                                           32

       4.6 Cambios cuantitativos y cualitativos desde

       la instalación de EquiFeria                                                                 37

       4.7 Programas subsidiarios de EquiFeria                                      38

·                    Microcréditos                                                                                38

·                    BPM                                                                                               39

      5. La Feria De Salta y Nogoyá

    como “espacio de encuentros”                                         47

 

      6. Reflexiones Finales y Proyecciones Institucionales     50

 

      7. Índice                                                                          53